La temporada 2007-2008 termina dejando la sensación de encontrarnos frente a un año de calidad y vitivinicolamente correcto. En algunos casos, esta vendimia nos presentó desafíos particulares, como las altas temperaturas de los meses de verano, las cuales finalmente resultaron ser muy buenas para las cepas Merlot, Syrah y Carmenère.
La percepción general a nivel país es que se trató de un año atípico: con el invierno más frío y seco de los últimos 40 años; una primavera fría y seca, y una alta acumulación térmica en los meses de marzo y abril.